En Japón sienten auténtica devoción con los gatos. En la cultura popular tenemos a Hello Kitty y a Doraemon. Hay cafeterías en las que, mientras te tomas algo, puedes acariciarlos, jugar con ellos, o simplemente disfrutar de su compañía. Hay un manga y anime que te explica la historia de Japón con gatos. Incluso hay islas en las que los gatos viven en total armonía con la población humana. Y esto no es algo que sea nuevo de ahora, la cultura japonesa ha sido fan de estos felinos desde hace muchísimos años.

En la era Meiji se popularizó el amuleto del maneki-neko, el gato de la suerte. Es un gato con una pata levantada a la altura de la oreja, haciendo un gesto para atraer a la gente, mientras con la otra pata sostiene una moneda. Además, lleva un cascabel que ahuyenta a los malos espíritus. El maneki-neko se coloca en las entradas de los comercios, ya que atrae clientes si levanta la pata izquierda, o dinero y buena fortuna si levanta la derecha. Y al igual que los daruma, los hay de diferentes colores para atraer diferentes tipos de cosas.

Foto: El templo Gotokuji en la actualidad

Hay diferentes leyendas sobre el origen del maneki-neko, la más extendida es la de un anciano monje que vivía con su gata Tama en el templo Gotokuji, en la zona de Setagaya, Tokio, durante el periodo Edo. Eran muy pobres y el templo se encontraba en muy mal estado. El señor feudal de la zona fue sorprendido por una tormenta en los bosques cerca del templo, y buscó cobijo de la lluvia debajo de un árbol. Entonces vio a Tama delante de la puerta del templo haciéndole gestos para que se acercara. El hombre, sorprendido, empezó a andar en dirección a la gata, y unos instantes después cayó un rayo sobre el árbol en el que estaba. El señor se sintió muy agradecido al haber salvado la vida, y dio tierras al templo y lo reparó. El templo prosperó, y ahora es un lugar de peregrinación para los amantes de los gatos.

 

Foto: El templo Gotokuji en la actualidad

Algunas leyendas dicen que esta gata del templo Gotokuji, Tama, podría haber sido una nekomata, uno de los espíritus del folklore shinto, los yôkai. Los nekomata eran gatos domésticos, que al llegar a la vejez su cola empezaba a bifurcarse. Entonces empezaban a andar sobre las patas traseras, y adquirían poderes mágicos, que les permitían controlar a los muertos como si fueran marionetas. Para evitar esta transformación, los dueños de los gatos solo los tenían durante tres años, o directamente les cortaban la cola para que no se pudiera bifurcar. Y los nekomata no son los únicos yôkais gatunos, tenemos también los bakeneko, que eran gatos fantasma, o los kasha, un demonio que surgía del gato de un muerto, y que se llevaba el cadáver antes de que se pudiera celebrar el funeral.

Foto: Nekomata

Volviendo a nuestros tiempos, quisiera hablaros de otra gata célebre también llamada Tama. Esta gata fue la primera felina en ser nombrada jefa de una estación de ferrocarril en Japón, la estación de Kishi de la línea Kishigawa, en el año 2007. Entre sus funciones estaban las de ser la cara visible de la línea de ferrocarril, aparecer en material promocional, y saludar a los pasajeros desde una vitrina en la estación. Su trabajo generó un aumento de pasajeros en la línea de ferrocarril, y un aumento del turismo en la zona. Se rediseñaron los trenes con dibujos, imágenes, e incluso maullidos de Tama. Tal era el cariño que le tenían los vecinos que cuando falleció en 2015 miles de personas se reunieron para presentar sus respetos en su funeral. Ahora, sus aprendices Nitama y Yontama siguen adelante con su trabajo en la estación de Kishi.

Foto: Tama en un día de trabajo cualquiera

 

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